RTVC DEBE CONVERTIRSE REALMENTE EN UN MEDIO PÚBLICO

 


RTVC debe convertirse realmente en un medio público

La verdadera pregunta es qué sistema de medios públicos necesita Colombia para que ningún gobierno pueda convertirlo en instrumento de propaganda. 


Por: Dircom Colombia Group

 La decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella de transformar radicalmente el Sistema de Medios Públicos abre un debate que va mucho más allá de la continuidad de una franja informativa, del cambio de nombre de RTVC a Inravisión o de la revisión de los contratos suscritos durante la administración anterior. El debate de fondo es institucional: ¿Colombia necesita un sistema público de medios o cada nuevo gobierno debe reconstruirlo de acuerdo con su propia visión política? La respuesta debería ser inequívoca: Colombia necesita un sistema público de medios fuerte, moderno, plural y profesional. Y precisamente por eso no debería desaparecer RTVC como estructura institucional.

 No se trata de defender al RTVC de Petro.  Defender la permanencia de RTVC no significa defender la gestión del gobierno de Gustavo Petro, ni las decisiones editoriales adoptadas durante su administración, ni la utilización que se haya podido hacer de los medios públicos. El propio debate actual muestra que existe una preocupación legítima sobre la frontera entre medio público, medio gubernamental y plataforma política. 

Álvaro García Jiménez, exgerente de RTVC, plantea precisamente esa discusión en Cambio: el problema no sería la existencia de un sistema de información pública, sino la falta de garantías institucionales suficientes para evitar que un gobierno pueda apropiárselo políticamente. Esa distinción es fundamental. Porque si cada gobierno que llega concluye que el sistema fue utilizado políticamente y, como respuesta, desmonta lo construido para empezar de cero, Colombia quedará atrapada en un círculo perverso:

 Gobierno nuevo → cambio de medios públicos → cambio de prioridades → desmonte de equipos → pérdida de conocimiento → reconstrucción institucional → nuevo gobierno → nuevo desmonte.

 Eso no es una política de Estado. Es alternancia política aplicada a las instituciones.

El Gobierno tiene razón: el sistema necesita cambiar

El Ministerio TIC anunció el 16 de agosto una transformación profunda del Sistema de Medios Públicos. Entre las medidas se encuentra la terminación de las franjas noticiosas y de opinión, la revisión de contenidos y formatos, una evaluación de la contratación y el acompañamiento de la Procuraduría y la Contraloría. Según el Ministerio, durante 2026 se habrían suscrito más de 1.051 contratos por un valor superior a $100.000 millones, además de 87 contratos celebrados entre el 6 y el 7 de agosto por aproximadamente $4.000 millones.

La nueva orientación anunciada también es clara: cultura, arte, educación, diversidad regional, identidad nacional y conocimiento. En principio, esa orientación no debería ser controversial. De hecho, coincide con una parte esencial de la misión que debería tener cualquier sistema público de medios. El problema comienza cuando la solución a los excesos de una administración consiste en desmontar capacidades que pertenecen al Estado y no al gobierno de turno.

El error sería confundir contenidos con infraestructura

Aquí está el punto central. Un gobierno puede cambiar una parrilla. Puede cerrar una franja. Puede modificar una línea editorial. Puede revisar contratos. Puede cambiar directivos. Incluso puede cambiar el nombre de una entidad. Pero la infraestructura pública de medios, el talento especializado, los archivos, las capacidades técnicas, las redes regionales, las plataformas digitales, los estudios, los sistemas de producción y distribución y el conocimiento acumulado durante décadas constituyen un patrimonio institucional que no debería pertenecer a ningún gobierno. 

RTVC no nació con Gustavo Petro. Tampoco debería desaparecer con él. La propia historia reciente demuestra que el sistema puede producir contenidos de interés público y desarrollar capacidades que trascienden una administración. Durante el periodo 2020-2022, por ejemplo, RTVC impulsó proyectos de coproducción y apoyó a productores nacionales en medio de la pandemia. De acuerdo con el balance citado por García Jiménez, se presentaron 81 proyectos al Mercado de Coproducción, con una inversión de $3.500 millones, y se desarrollaron proyectos que generaron cientos de contenidos audiovisuales y sonoros. Eso no significa que todo haya funcionado perfectamente. Significa algo más importante: la infraestructura puede ser útil incluso cuando cambia el gobierno que la administra. Colombia no necesita menos medios públicos. Necesita mejores medios públicos

La discusión debería trasladarse entonces de la lógica del cierre a la lógica de la transformación. Si el nuevo Gobierno considera que RTVC se convirtió en un instrumento político, la respuesta institucional no debería ser destruir la capacidad instalada construida que además tuvo costos enormes. Debería ser blindarlaSi existe una franja informativa que perdió independencia, se reforma. Si existen contratos cuestionables, se auditan. Si existen contenidos partidistas, se revisan. Si existen desequilibrios editoriales, se corrigen. Si existen funcionarios que actuaron indebidamente, responden ante las autoridades correspondientes. Pero no es necesario desmontar todo el sistema para corregir sus desviaciones. Una institución pública madura debería ser capaz de corregirse sin desaparecer.

 La oportunidad de construir el verdadero sistema público de medios

La coyuntura puede convertirse, paradójicamente, en una oportunidad. El Gobierno podría hacer algo que ningún gobierno colombiano ha logrado plenamente: convertir a los medios públicos en una política de Estado y hacerla parte de una estrategia de comunicación gubernamental que abra espacios a distintas visiones y voces. Para hacerlo se necesitan, por lo menos, seis reformas.

 1. Un estatuto de independencia editorial

2. Un gobierno corporativo menos vulnerable al ciclo electoral

3. Un consejo editorial plural

4. Información sí, propaganda no

5. Una gran plataforma pública digital

Colombia necesita una plataforma pública audiovisual y sonora capaz de competir por atención en el ecosistema digital. RTVC Play, radio, televisión, podcasts, archivos históricos, contenidos educativos, documentales, producción regional y nuevas narrativas podrían integrarse en un verdadero ecosistema digital público.

La institución ya posee activos que permitirían avanzar en esa dirección. Señal Colombia, por ejemplo, se define como un canal cultural y educativo con una oferta multiplataforma y contenidos de cultura, educación, deportes, películas, series y documentales. La pregunta no debería ser cómo desmontar esa capacidad. Debería ser cómo convertirla en una plataforma pública de referencia nacional. 

Otra propuesta es la que estamos diseñando por DIRCOM COLOMBIA: que RTVC sea parte de un sistema nacional para que apalanque dos cosas: la formación en comunicación estratégica y afiance la gobernanza y defensa del Estado. Todo ello bajo una visión restauradora y una arquitectura permanente para el fortalecimiento institucional y la modernización del Estado

 El verdadero reto: que RTVC deje de ser de los gobiernos

El debate sobre RTVC debe darse que sea en una tercera vía: Transformarlo. Un sistema público de medios que informe, eduque, entretenga, preserve la memoria, promueva la cultura, conecte las regiones y acompañe a los ciudadanos en momentos de emergencia. Un sistema capaz de transmitir una posesión presidencial sin convertirse en propaganda presidencial. Capaz de cubrir al Gobierno sin ser el medio del Gobierno. Capaz de entrevistar al presidente, pero también a la oposición. Capaz de producir noticias, pero también ciencia, educación, cultura, deportes y contenidos infantiles. Capaz de defender el interés público sin defender a ningún partido. Ese debería ser el objetivo. Por eso, frente al debate actual, la pregunta no debería ser: ¿RTVC se acaba? La pregunta correcta es:

¿Seremos capaces de construir por fin un sistema de medios públicos que sobreviva a todos los gobiernos?  Si la respuesta es sí, la coyuntura actual no tendrá que ser el final de RTVC. Podría ser el comienzo de su verdadera transformación. No se trata de salvar RTVC. Se trata de salvar la idea de que Colombia puede tener medios públicos que no le pertenezcan a ningún gobierno, sino a todos los colombianos.

 


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