RTVC DEBE CONVERTIRSE REALMENTE EN UN MEDIO PÚBLICO
RTVC debe convertirse realmente en un medio público
La verdadera pregunta es qué sistema de medios públicos
necesita Colombia para que ningún gobierno pueda convertirlo en instrumento de
propaganda.
Por: Dircom Colombia Group
Álvaro García Jiménez,
exgerente de RTVC, plantea precisamente esa discusión en Cambio: el
problema no sería la existencia de un sistema de información pública, sino la
falta de garantías institucionales suficientes para evitar que un gobierno
pueda apropiárselo políticamente. Esa distinción es fundamental. Porque si cada
gobierno que llega concluye que el sistema fue utilizado políticamente y, como
respuesta, desmonta lo construido para empezar de cero, Colombia quedará
atrapada en un círculo perverso:
El Gobierno tiene razón: el sistema necesita cambiar
El Ministerio TIC anunció
el 16 de agosto una transformación profunda del Sistema de Medios Públicos. Entre
las medidas se encuentra la terminación de las franjas noticiosas y de opinión,
la revisión de contenidos y formatos, una evaluación de la contratación y el
acompañamiento de la Procuraduría y la Contraloría. Según el Ministerio,
durante 2026 se habrían suscrito más de 1.051 contratos por un valor superior a
$100.000 millones, además de 87 contratos celebrados entre el 6 y el 7 de
agosto por aproximadamente $4.000 millones.
La nueva orientación
anunciada también es clara: cultura, arte, educación, diversidad regional,
identidad nacional y conocimiento. En principio, esa orientación no debería ser
controversial. De hecho, coincide con una parte esencial de la misión que
debería tener cualquier sistema público de medios. El problema comienza cuando
la solución a los excesos de una administración consiste en desmontar
capacidades que pertenecen al Estado y no al gobierno de turno.
El error sería confundir contenidos con infraestructura
Aquí está el punto central. Un gobierno puede cambiar una parrilla. Puede cerrar una franja. Puede modificar una línea editorial. Puede revisar contratos. Puede cambiar directivos. Incluso puede cambiar el nombre de una entidad. Pero la infraestructura pública de medios, el talento especializado, los archivos, las capacidades técnicas, las redes regionales, las plataformas digitales, los estudios, los sistemas de producción y distribución y el conocimiento acumulado durante décadas constituyen un patrimonio institucional que no debería pertenecer a ningún gobierno.
RTVC no nació con Gustavo Petro. Tampoco debería desaparecer con él. La propia historia reciente demuestra que el sistema puede producir contenidos de interés público y desarrollar capacidades que trascienden una administración. Durante el periodo 2020-2022, por ejemplo, RTVC impulsó proyectos de coproducción y apoyó a productores nacionales en medio de la pandemia. De acuerdo con el balance citado por García Jiménez, se presentaron 81 proyectos al Mercado de Coproducción, con una inversión de $3.500 millones, y se desarrollaron proyectos que generaron cientos de contenidos audiovisuales y sonoros. Eso no significa que todo haya funcionado perfectamente. Significa algo más importante: la infraestructura puede ser útil incluso cuando cambia el gobierno que la administra. Colombia no necesita menos medios públicos. Necesita mejores medios públicos
La discusión debería trasladarse entonces de la lógica del cierre a la lógica de la transformación. Si el nuevo Gobierno considera que RTVC se convirtió en un instrumento político, la respuesta institucional no debería ser destruir la capacidad instalada construida que además tuvo costos enormes. Debería ser blindarla. Si existe una franja informativa que perdió independencia, se reforma. Si existen contratos cuestionables, se auditan. Si existen contenidos partidistas, se revisan. Si existen desequilibrios editoriales, se corrigen. Si existen funcionarios que actuaron indebidamente, responden ante las autoridades correspondientes. Pero no es necesario desmontar todo el sistema para corregir sus desviaciones. Una institución pública madura debería ser capaz de corregirse sin desaparecer.
La coyuntura puede
convertirse, paradójicamente, en una oportunidad. El Gobierno podría hacer algo
que ningún gobierno colombiano ha logrado plenamente: convertir a los medios
públicos en una política de Estado y hacerla parte de una estrategia de comunicación
gubernamental que abra espacios a distintas visiones y voces. Para hacerlo se necesitan, por lo menos, seis reformas.
2. Un gobierno corporativo menos vulnerable al ciclo electoral
3. Un consejo editorial plural
4. Información sí, propaganda no
5. Una gran plataforma pública digital
Colombia necesita una plataforma pública audiovisual y sonora capaz de competir por atención en el ecosistema digital. RTVC Play, radio, televisión, podcasts, archivos históricos, contenidos educativos, documentales, producción regional y nuevas narrativas podrían integrarse en un verdadero ecosistema digital público.
La institución ya posee activos que permitirían avanzar en esa dirección. Señal Colombia, por ejemplo, se define como un canal cultural y educativo con una oferta multiplataforma y contenidos de cultura, educación, deportes, películas, series y documentales. La pregunta no debería ser cómo desmontar esa capacidad. Debería ser cómo convertirla en una plataforma pública de referencia nacional.
Otra propuesta es la que
estamos diseñando por DIRCOM COLOMBIA: que RTVC sea parte de un sistema nacional
para que apalanque dos cosas: la formación en comunicación estratégica y afiance
la gobernanza y defensa del Estado. Todo ello bajo una visión restauradora y
una arquitectura permanente para el fortalecimiento institucional y la modernización
del Estado
El debate sobre RTVC debe darse que sea en una tercera vía: Transformarlo. Un sistema público de medios que informe, eduque, entretenga, preserve la memoria, promueva la cultura, conecte las regiones y acompañe a los ciudadanos en momentos de emergencia. Un sistema capaz de transmitir una posesión presidencial sin convertirse en propaganda presidencial. Capaz de cubrir al Gobierno sin ser el medio del Gobierno. Capaz de entrevistar al presidente, pero también a la oposición. Capaz de producir noticias, pero también ciencia, educación, cultura, deportes y contenidos infantiles. Capaz de defender el interés público sin defender a ningún partido. Ese debería ser el objetivo. Por eso, frente al debate actual, la pregunta no debería ser: ¿RTVC se acaba? La pregunta correcta es:
¿Seremos capaces de
construir por fin un sistema de medios públicos que sobreviva a todos los
gobiernos?

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