ANDRÉS SIN CARNE DE RES
* Uno está obligado hasta la muerte a reconocer los esfuerzos de una hermandad profunda Cuando escuché la entrevista que le hizo la Revista Semana TV, al carismático Andrés Jaramillo, conocido por su exitoso restaurante ANDRÉS CARNE DE RES, no pude sino aterrarme. Nunca he ido a ese restaurante. Me parece que hace parte del esnobismo criollo que se enquistó en alguna época en la ciudad y me parecía costosísimo gastarle a un plato de carne casi 70 mil pesos. Escuchaba, si, de las delicias de su carta y el ambiente divertido de su local, que realizaba eventos y celebraba cumpleaños. Un hit total! El empresario, hizo su fortuna con su personalidad y su talento, con una manera de ser muy acorde al tiempo de esa clase aparentosa, simpaticona y emprendedora. Supo leer a su audiencia. Supo interpretar sus gustos y sus sueños. La hizo. Pero hoy, el destino le dio una vuelta inesperada que le pasa una cuenta de cobro a esa vanidad y a esa parte ridícula que tiene el esnobismo, en el que caen qu...