30 AÑOS DE NOTICIAS EN FM
eche! no joda, tú que haces a esta hora durmiendo? mandas cáscara oye!.
Yo quedé sentada en la cama. Me puse feliz de oírla, pero también me dio disgusto por la hora en que se comunicaba. Me contaba feliz, que estaba trabajando en Caracol, en un proyecto nuevo que lideraba Julio Sánchez Cristo. Yo no conocía al mentado señor, pero el entusiasmo de su llamada me dejó con la duda. Y así, pasó como una semana, hasta que en otra llamada, ella me pasa a Gustavo Verbel. Era el productor del programa Viva FM.
El señor, un poco apenado, me invitó a trabajar con ellos, con ese equipo, a esa hora. Lo pensé dos veces, pero de quedarme acostada y recibir casi a diario la llamada de mi costeña, a pararme a trabajar como era ya mi deber profesional, decidí por la segunda. No ganaba mucho, pero era un reto que a lo mejor me llevaría a construir el sueño de ser reportera, como Gloria Congote, o tantas figuras del periodismo del momento, a quienes admiraba y seguía inspiradamente.
Empecé cubriendo tránsito, dando reportes de tránsito a las 5: 30 am; trancones, ninguno, pero algo había que decir. Convertir en fuente una oficina de oficiales de tránsito, me demandaba algo más que creatividad. Luego, me cambiaron y me mandaron para el Aeropuerto. Ese si era otro paseo. Recorría todos los pisos, los hangares, buscando personajes para entrevistar desde donde me prestaran un teléfono fijo: la cocina del kokoriko, la peluquería, lo que fuera. Y logré pasar a micrófonos a cantantes, ministros y actores que solían viajar, para contarle a la audiencia novedades de sus proyectos, o noticias importantes con sabor a pollo asado, como me pasó con el Ministro de Educación, Alfonso Valdivieso.
Un día, al aire, Julio disgustó con Jaime Honorio Gonzáles. Si, nuestro hoy famoso Jaime Honorio Gonzáles. Me había reemplazado cubriendo tránsito, pero lo tenia que hacer desde la calle: coger un bus, bajarse y llamar a informar cómo estaba el tráfico en Bogotá. Ese día, Julio le preguntó, donde estaba. Honorio, le respondió con una dirección, reportando el tráfico que había en ese momento en la vía. Julio le volvió a preguntar: ¿Usted, donde está?, Le afirmó de nuevo que estaba en aquella dirección. Pues no. Estaba en su casa, reportando tránsito y congestiones de vías que no estaban con atasco en ese momento. Ese fue el principio del fin.
Nos llamaron por la tarde al noticiero. Pensamos lo peor. Julio estaba muy disgustado al coger a Jaime Honorio, en esa mentira piadosa. Hicimos el debate sobre la dificultad que representaba cubrir esa fuente de la manera como lo hacíamos. En algún momento, interpelé y dije: es que no estamos en Nueva York montados en helicóptero para saber donde hay trancón o no. Todos quedaron en silencio.
Esa tarde, me fui para mi casa, y al rato me llamó Gustavo Verbel: Natasha, necesito que cubras una reunión muy importante esta noche, donde van a estar el Vicepresidente de Caracol y las autoridades de la Policía. Tenemos amenaza de bomba y se tomarán medidas. En esa época, el capo Pablo Escobar andaba en esas, poniendo bombas en los medios, en los centros comerciales y aún desde La Catedral, la amenaza era vigente. Con esa noticia, abrí al día siguiente desde cabina. Era inusual pero compartí micrófono con el maestro y con su coequipero, Néstor Morales. Al rato, Julio me dijo: hoy te vas a reportar tránsito, pero desde un helicóptero. ¿Qué? Yo me quedé fría. Nunca había montado en helicóptero. Me pasaron de la fuente de Aeropuerto, a esa idea que ya era realidad. Juan Martin Caicedo, el Alcalde de Bogotá, había dado el permiso para volar en el Halcón Uno de la Policía Metropolitana, comandada por el entonces Capitán, Rodolfo Palomino. Íbamos a volar.
Fue una experiencia vital, como dirían en Harvard. Los rating de Caracol, se dispararon; volábamos a diario y reportaba desde los cielos de Bogotá. Jaime Garzón y Zoociedad, también sucumbieron a la tentación de volar, para dedicarle un programa a ese proyecto de hacer noticias en FM, y me acompañó en un vuelo; en aquel cuando me equivoqué en el reporte de un trancón que era realmente un parqueadero. Un momento de risa, de fama y de Juan Sin Miedo, de Teléfono Rosa y de burlas de los oyentes que me catapultaron como la reportera del aire, momentos que me llevaron luego a otros proyectos donde el giro fue definitivo: abandonar la reportería para convertirme en fuente de noticia: de noticias políticas.
Hoy se cumplen 30 años de las noticias en FM. Un recuerdo que llevo en mi corazón con todo lo que representó ir al cielo, y volver.

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