EL EFECTO GLOBO DEL CORONAVIRUS



En recientes noticias se informa que el virus COVID 19 afectó en mayor proporción a tres localidades en Bogotá, Colombia. Las medidas inmediatas tomadas por la administración distrital fueron solicitar una cuarentena estricta para mitigar el contagio durante el puente festivo que se celebra en el país por la fecha de Reyes Magos. Bogotá cuenta con casi 8 millones de habitantes y hay localidades tan grandes como ciudades intermedias y es una ciudad receptora de desplazados, migrantes y población flotante que transita hacia otras partes del país. 

La alcaldesa, Claudia López, a su regreso de un descanso ( que fue muy criticado en redes sociales), se encuentra con un segundo pico de la pandemia y con desabastecimiento de medicamentos y UCI´s que por la cantidad de pacientes, casi están al tope. Adicionalmente, las quejas del sector médico y la falta de personal y capacidad instalada, agravan una situación que ya es delicada si se observa que el virus ha incrementado su contagio incluso en población infantil y jóvenes. 

Durante 2020, el confinamiento total se dio a principios de año. Pareciera ser que en 2021 sería igual si esta medida transitoria de cuarentena sectorizada por localidades no funciona y también pareciera que el comportamiento del virus ya supera la estacionalidad con la que empezó y esto se conoce como el efecto globo, concepto aplicado al fenómeno de la producción de drogas en una región, que por ser atacada por la fuerza pública, se desplaza a otras donde no hay represión.

El comportamiento del virus indica que puede estar presentando este fenómeno de efecto globo, no solo por las cepas que ya son de por si una tragedia, sino por la imposibilidad de contener el contagio que se produce por el desplazamiento de las personas de un lugar a otro sin verificar que llevan consigo el virus, y todo ello producto de una necesidad económica de trabajo, de buscar sustento o de no creer en la pandemia, como se ha visto en muchos testimonios.

El efecto globo del Covid es muy grave y la única manera de controlarlo es con confinamiento total de la población, toda, por un periodo de por lo menos 15 días, en el cual se logre verificar varios asuntos: el lugar de transmisión, la capacidad de atención en hospitales, la disponibilidad de recurso humano, los medicamentos disponibles y una estricta cuarentena con campañas de comunicación masiva con las que se logre persuadir de manera eficaz a la población para evitar su desplazamiento. 

Todo esto es posible si los gobiernos acuerdan una estrategia conjunta de contención del contagio de tal forma que sometan a confinamiento a la ciudad con una mínimas garantías de subsistencia, cosa que no se logra realizar dado que no hay plan de donaciones en mercados, subsidios o paliativos que le den parte de tranquilidad sobre todo a los más vulnerables, incluidos aquellos que padecen pobreza oculta. Y no lo hay porque lo que se consigue no alcanza. En el año 2020 quedó claro que no se alcanza la total cobertura y que los subsidios y mercados no le llegaron a todos los que requirieron la ayuda. 


¿LA CLASE MEDIA CON MAYOR CONTAGIO?

Un efecto globo como se le puede denominar al mayor contagio del virus emulando lo que sucede con la proliferación de cultivos de coca, es el desafío más grande para los gobiernos. En Bogotá, es interesante observar que las localidades donde se decretó cuarentena estricta, son de clase media, contrario a lo que la prensa difundió en algunos informes durante las festividades relacionados con  la mayor indisciplina ciudadana presentada en sectores más populares donde hay comercio al por mayor, población más vulnerable, venta en calles y economías de bajos ingresos. 

Se trata entonces de una mirada desde el enfoque social del comportamiento económico de la población expuesta al virus. Surge aquí la pregunta: ¿acaso el virus atacó más a la clase media? Es factible. 

El efecto globo lo podemos traducir en un contagio interno por desplazamiento interno de poblaciones vulnerables a zonas donde consiguen sustento económico y encuentran trabajo o empleo. También se puede presentar que las clases medias acuden a zonas populares para adquirir productos y bienes que son más económicos dada su decadente economía familiar. En ese intercambio de necesidades, el contagio puede producirse fácilmente. 

Desde esa perspectiva, y por atenidos a las cifras por localidades, el comportamiento de virus se apegaría al comportamiento económico de la ciudad, que revela que traspasa fronteras internas invisibles económicas, para adentrarse a un impacto general masivo sin distingo de actividad económica, ni de lugar. 

El reto es controlar. El reto es hacer más pedagogía ciudadana. El reto es abastecer y generar empleos -que desde casa- logren la sostenibilidad de las familias. Esto va para largo y con las cepas, el virus muta a una pandemia desproporcionada que también supera la capacidad de los gobiernos para atenderla. 

Las campañas masivas de cuidado y autocuidado, los testimonios reales de las dificultades de la pandemia, todo ello es necesario mostrarlo con crudeza para que la población tome real conciencia que una salida un fin de semana, una reunión, un encuentro con los amigos, pueden ser letales. No se trata de tapabocas, se trata de no tener contacto personal con terceros, de ninguna manera. 













Comentarios

Entradas populares de este blog

RTVC DEBE CONVERTIRSE REALMENTE EN UN MEDIO PÚBLICO

Las 5 mejores plataformas de relaciones públicas con IA

El fenómeno de EL TIGRE: lecciones para los Dircom