¿CLAUDIA O DUQUE? UN DEBATE POLARIZANTE E INÚTIL
Nos debatimos en medio de una cuarentena por un pandemia mundial que tiene arrodillado al planeta, sin distingo de clases, razas, partidos, credos y costumbres. Estamos en una situación atípica, casi excepcional, no obstante que en el pasado otras pandemias se incrustaron en las sociedades pero fueron de menor impacto mediático y menos asociadas a factores que hoy empiezan a hacer mella en el agotamiento informativo y físico, todo lo cual resulta el cumplimiento de tantas medidas y decretos.
Estamos hablando de una sensibilidad política desbordada, que hoy tiene a la prensa copando sus contenidos digitales y a las redes en una rebatiña absurda que en nada aporta a la superación de lo realmente importante que es el contagio de un virus, que llegó para quedarse.
La noticia de que la Fiscalía iniciará investigación contra la Alcaldesa Claudia López es una exageración política inadmisible. Si bien es cierto la burgomaestre cometió la falta que amerita multa, es delirante pensar que le abran una investigación en la Fiscalía que debe mejor ocupar su tiempo en verdaderos escándalos que aún no tienen veredicto, como los casos de corrupción de Odebrecht, la Neñe política, el Fifa Gate, los carteles de cuanta cosa se han robado en el sector salud y aquellos históricos que siguen pendientes de algún pronunciamiento por parte de tribunales, que deben tener sus escritorios llenos de expedientes e investigaciones preliminares sin concluir.
En Colombia, las cosas no empezaron bien. Se le rogó al Presidente que cerrara el aeropuerto y no quiso. No quiso y eso no se olvida, y cuando lo hizo, ya era tarde. Ese detalle fue el detonante para que el virus entrara por El Dorado con tapete rojo,a Bogotá, ciudad que hoy registra el mayor número de casos por Covid 19. A diario en promedio la ciudad recibía 24 mil pasajeros día y por esas fechas ingresaron casi 60 mil extranjeros provenientes de países con coronavirus de los cuales a esta hora no se sabe quienes llegaron contagiados y qué tanto contacto tuvieron con ciudadanos. Se sabe que algunos fueron expulsados por no cumplir con la cuarentena obligatoria, pero el porcentaje fue mínino. La Cancilleria y Migración hicieron hasta lo imposible por controlar el asunto, pero el virus entró.
Ahora estamos en la etapa de reactivación económica, luego de un mes de cierres y de decretos para establecer rutas para el confinamiento, opciones de movilidad, estudios del impacto de la pandemia, y la disparada del uso digital en todas sus formas para teletrabajar, para comunicarse, para distraerse y para conocer incluso como viven los famosos que desde sus hogares transmiten sus conciertos o presentan noticieros.
La desigualdad social ya no es una estadística. Evidentemente hay quienes lo tienen todo y hasta más y hay quienes no tienen nada. Este velo fue roto por la pandemia. Ya no más pobreza oculta. Los estratos serán cosa del pasado. El que tiene comida, techo y abrigo podrá considerarse privilegiado. Y en medio de esta realidad, la política también quitó los velos de las competencias y los compromisos con los votantes que en medio de la crisis, exijen que sus elegidos mandatarios les cumplan con mínimos vitales, incluido el empleo.
FALSO DILEMA: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
En principio se había planteado el dilema de la salud o la economía. La una sin la otra, las dos o por separado. Pero lo cierto es que el dilema se tornó político en cabeza del Presidente Duque y la Alcaldesa Claudia López. ¿De qué se trata? Para unos, de una competencia de cara al 2022 cuando se pasarían las cuentas de cobro de quienes fueron mas acertados o más erráticos en el manejo de la pandemia: para otros, se trata de vanidad y exposición pública; y para otros pocos, es de un debate insustancial pero que ha sido amplificado por las redes, las bodegas y los opinadores. Elegir entre Duque y Claudia no es el asunto que nos debe ocupar. Es tener claro cómo debemos comportarnos en esta crisis.
La falta de ingreso, la quiebra económica de pequeños y medianos empresarios, la pérdida de flujos de caja, el desempleo y todo lo que conlleva la subsistencia de las cadenas de economía que sostienen el país, es lo que debe concentrar el debate. El tema de salud debe darse por hecho porque para eso se han realizado sendas campañas y se ha advertido hasta la saciedad de las multas y comparendos por violar las normas. Debe ser de los ciudadanos la responsabilidad de incorporar en sus vidas los usos de tapabocas y demás protocolos de cuidado. Debe ser exigible hasta el punto de normalizarlo como comportamiento ciudadano.
Ahora los reflectores deben ponerse en la economía. Sin ingresos, nadie, nadie podrá sobrevivir al virus. Si no tienes qué comer, mueres. Si no tienes empleo, no puedes pagar nada. El debate de quien tiene la razón es polarizante e inútil. Es un debate de opinión política que no debe ser más incitado por nadie ni en medios ni en redes. Aquí esta en juego el país, la vida y la economía, todo al tiempo.
Debemos ser capaces de que los slogan de solidaridad, todos unidos y Colombia cuida a Colombia, sean un hecho real, sin tanta palabrería porque de eso no se vive.





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